Entre las propiedades de la razón y las determinaciones del azar se encuentra la senda conducente a la creatividad; una vía indeterminada, llana, evolucionista, libre de métodos y toxicidad ambiental.

La acción y efecto de crear desarrolla un estadio especial; un mundo extraño, real y pleno de libertad que emerge sin más; un lugar abstracto, reservado, siempre latente y al alcance de todo ser humano donde él puede imaginar, producir y componer obras de exquisita excelencia en cualquier campo y tiempo, independientemente de los conocimientos previos que el individuo posea sobre el particular.

La creatividad es una fuerza mental motriz que le permite al sujeto abordar sus deseos, relacionarse con su propia naturaleza y expresar sus aspiraciones a los demás.

Esta capacidad de creación no es una facultad reservada a unos pocos, es pura intuición natural expresada por un individuo a los demás de forma diferenciada, una manera singular que tiene cada sujeto de producir sus acciones sin que otro pueda igualarlo en dicho obrar; es conocimiento generado de su propia fuente, un recurso humano genuino que nada aún lo ha podido superar.

Este manantial intuitivo empodera naturalmente al hombre, le concede genialidad y lo destaca en su ámbito, siempre que él esté liberado de aquellos mitos y condicionamientos que inhiben o sesgan su creatividad de origen.

En este mundo donde casi todo está por hacerse en aras del bien común, quizá las cosas podrían mejorarse sustancialmente, si la humanidad practicara su natural creatividad mientras escribe su próxima historia.

Oscar


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© Publicado en Punta del Este. Uruguay (agosto 8, 2018) Derechos reservados. Prohibida su reproducción para cualquier finalidad y/o su comercialización sin autorización previa del autor.