Tango

Tango, querido y entrañable amigo fiel, tu muerte súbita sorprendió a toda la familia. Qué pena que tu corazón no superó su debilidad. Diez años quizá son bastante para tu naturaleza, pero son insuficientes para disfrutarte en la vida humana.

Siempre estarás presente en quienes te queremos; extrañamos tus terquedades, picardías, juegos y tu grata compañía, sobre todo cuando los bajones anímicos de quienes te amamos, alguna que otra vez necesitan contar con el silencio de tu cercanía, siempre atento, echado y dispuesto a realizar cualquier cosa con tal de sacarnos de los mal sabores cotidianos que las personas solemos tener.

Todos te extrañamos, lloramos y sentimos tu ausencia; Nico, es el abanderado en ello, y como siempre él está incondicionalmente a tu lado, a pesar de existir en otra dimensión. 

Donde sea que estés en este momento, amigo Tango, por favor recibe nuestro más cálido abrazo y sentir. Los días pasan, pero el pesar interno continúa haciéndonos pedazos, una gran tristeza invade nuestros espíritus…y allí, por siempre se quedará. 

Querido compañero, ojalá el universo nos regale tu presencia alguna otra vez, aquí o en la eternidad que el universo a todos juntos nos reserve. Sea cual sea ese bendito lugar, nuestra familia entera espera con ansias el día de verte renacer, con la apariencia que tú elijas o la naturaleza te regale; igualmente nosotros te reconoceremos, vengas con el disfraz que vengas, todos percibiremos tu singular forma de amar. 

Hasta ese nuevo tiempo, querido Tango, descansa en paz.

Oscar


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© (julio 4, 2020) Derechos reservados. Prohibida su reproducción para cualquier finalidad y/o su comercialización sin autorización previa del autor.