Si tú ejerces cotidianamente la paz, el amor, la compasión y la armonía al relacionarte con los seres vivos, y, además, dejas de juzgarlos y criticarlos, pronto tu destino abordará el bienestar que aún no has logrado hallar. Resigna el ego que te acompaña en aras de tu propio bienestar; produce en ti un cambio singular convirtiéndote en una persona amable, …y verás cómo el sendero de tu vida se ennoblece....