“El mediocre no aprende, no enseña, se siente docto antes que profesional; procura pertenecer al rebaño que luce mayor indigencia intelectual, necesita participar en masa para imponer por la fuerza sus necedades a los demás; considera a la razón una extravagancia …y a la ciencia una banalidad creada al azar. Se siente rey en su propio ámbito y sapo de otro pozo en los demás; su falta de personalidad hace que secuestre ideas ajenas, decenas de pensamientos hurtados que ni siquiera sabe sobrellevar; cede su propia independencia, dotado de la más amplia vanidad. Sumiso, el mediocre hace grandes esfuerzos para que la mediocracia que sólo él concibe triunfe en el mundo, un sitio donde se siente a pleno porque la impericia, el despotismo y la corrupción están a la moda, ese conjunto de hábitos fragmentarios en boga que tanto retardan el desarrollo de cualquier grupo social”....