Las políticas de inclusión no consolidadas, la burocracia institucional y sus protocolos, la desigualdad de oportunidades y la falta de comunicación a la población en general, sumadas al comportamiento de la ciudadanía, en Latinoamérica hacen que la puesta en marcha de un sistema de identificación civil eficiente continúe demorándose en tiempo y forma, a pesar de la aparente preocupación e interés que los países involucrados en este tema han expresado, al menos, en las últimas dos décadas. En los años transcurridos de este siglo, exceptuando unas pocas naciones, en la región han gobernado diferentes tendencias políticas, un abanico de colores que en dicho lapso dejó un resultado levemente positivo en cuestiones de identificación. Ámbito donde, precisamente, hay aún un trecho importante por andar: partidas presupuestarias adecuadas, aplicación de tecnologías que respeten los derechos y la privacidad de la gente, políticas sociales y metas humanísticas eficientes.  El Banco Interamericano de...