Toma una mochila y pon tus amores y mejores sentimientos dentro de ella. Cárgala. Ponte cómodo,…y relájate. Cierra los ojos, dentro de ti escoge la mejor estrella que veas. Abórdala, ve con ella hasta el infinito de tu interior. Justo ahí, en el umbral que separa la existencia de la nada, detente,…y observa sin prisa el espacio que hay delante tuyo; estás percibiendo, intuyendo la magnificencia, observando la inexistencia, lo indefinido, aquello que no puede relatarse con meras palabras porque no hay vocablos para ello ni para los demás matices que ves y que no podrás describir…pero sí impresionar en tu conciencia. No pases esa frontera. Ahora, difícil será regresar. Pero no desesperes, recuerda la carga que traes en tu mochila y échale mano a cada una de las preferencias que ésta contenga, piensa en aquellos afectos y amores que dejaste en el lugar donde iniciaste este viaje especial....