Un día…un camino; un hermoso lugar natural pleno de gigantes disputándose el cielo, presumidos infatigables que, esgrimiendo sus mejores lanzas, aguardan la nueva estación ligando y esquivando los tibios reflejos del sol huidizo; entretanto, sus hojuelas marchitas guarnecen el suelo de la noche fría que arriba sin titubear. Los pájaros más antiguos, sus famosos invasores silvestres, velan la fortuna de una nueva querencia aparecida, y, orgullosos de su última faena, trinan al crepúsculo vitoreando la llegada de la brisa que pronto los arrullará. Candiles difusos embargan la última hora de la tarde de dos enamorados. Ella y él apenas se conocen, y dejándose llevar por la emoción que los embarga parten hacia una ternura intuida; ambos van tras sus virtuosas sensaciones carentes de prejuicios procurando asaltar la esencia vital de sus ánimas; los dos, embriagados de ansiedad, ciñendo sus brazos, estremecidos presumen sus deseos de amar.  El cielo les...