“Credos, dogmas y demás remanentes cobran aspecto de iceberg frente a la humanidad. Mientras su fachada encantadora encandila los ojos de sus adeptos, su garra perversa subyace a sus apariencias al acecho de lograr más incautos. Al paso del tiempo su cubierta de hielo sobre la superficie se desgaja, su imagen se derrumba y su osado témpano a la deriva persevera sobre las aguas del océano social esgrimiendo veladamente su inconfundible folklore: esfinge de poder, sede de la ignorancia, monumento de esclavitud, pirámide de sometimiento, preceptos claros y terminantes de opresión”....