“Para sobrevivir en este mundo la humanidad necesita trazar y establecer objetivos y reglas sociales diferentes a las tramadas hasta hoy. A la vista está la injusta y perversa devastación y explotación que gran parte de la población global sufre desde tiempos remotos merced a los distintos procesos económicos, sociales, políticos y religiosos aplicados históricamente. El bienestar de los seres vivos que habitan en este planeta debería constituir la mayor finalidad colectiva, y la economía y las doctrinas -seglares y/o místicas- el camino para abordarla. Lo contrario, podría profundizar aún más la decadencia humanista hasta llegar a su espacio más recóndito”....