Una regla popular indica que las cosas tienen su razón de ser. Los líderes inauditos que últimamente llegan al poder, no escapan a ésta, como tampoco lo hacen los residentes globales que aspiran y exhalan mentiras e imposturas en el amor, en la familia, en la política, en la religión y en tantos otros ámbitos. Unos y otros, perdidos o embriagados de toxicidades especiales, generalmente toman decisiones basadas en fantasías, condicionamientos, exageraciones, mandatos o falsedades. Ante tal escenario de sucesos sociales repetitivos, quizá le resulte conveniente a la humanidad actual modificar esa dinámica de intercambios insolentes oxigenando el medio que habita de manera adecuada hasta inspirarse mutuamente verdad, respeto y compromiso. Al presente da vueltas y vueltas la versión de una nueva carrera armamentista en ciernes entre grandes potencias y sus aliados por la intransigencia aplicada de partes dentro de una organización internacional, esta noticia toma cuerpo en la...