Últimamente la élite que capitanea el mundo ha limitado extremadamente nuestra libertad. Al inciarse este año, los aristócratas de turno determinaron que los derechos básicos de la población tengan carácter antirreglamentario: expresarnos, trabajar, reunirnos, transitar y respirar normalmente por la vía natural, estarían sujetos a su real antojo. La causa de ello, una pandemia. La excusa de ésta, un virus letal. El método para lograr doblegarnos es el autoritarismo -represivo y dictatorial-. Su resultado final: sometimiento de la población, debilitamiento inmunitario, exclusión social, fractura económica y un ruego forzado de la población para una solución que le permita continuar con sus distracciones habituales, aunque ésta pudiera resultar extremadamente perjudicial para su propia salud o ser mortal.  La flor y nata de este grupo, aprovechándose de tal súplica “desarrolló en tiempo récord”, sin la debida evaluación científica de rigor -según las declaraciones de miles de expertos mundiales calificados en la...