Un año finaliza y otro se inicia en esta eterna rueda del calendario que rige al mundo actual. Vueltas y más vueltas con escasos destinos ciertos y menos libertad individual. La gente se apresura, corre de aquí para allá aún sin saber qué tanto va en la senda conveniente para su felicidad; el efecto inercial que trae de la vorágine que la hizo presa oportunamente, no le permite siquiera sentarse unos instantes a fin de reflexionar. Un calendario se inicia y uno anterior agoniza, se desecha. Corriendo y descartando a muchas personas se les pasa la vida actual sin poder disfrutar, pues la cotidianidad se les presenta a manera de río caudaloso cuyas corrientes arrastran a la gente por determinada turbulencia social planeada por terceros, sin que ellas puedan hacer mucho al respecto, salvo el hecho de dejarse llevar. Si te identificas con tal situación busca alternativas; quizás esta...