La decadencia democrática es una afección social viral de alto riesgo, similar a un estado gripal extremo; los síntomas más comunes en las vías institucionales: despotismo, amoralidad, corrupción, soberbia, medidas draconianas …y trabajo forzado, alertan a la sociedad en general.

La gripe es una enfermedad infecciosa que atenta contra el bienestar de la gente, es una afección contagiosa causada por un agente microscópico; cuando éste invade las funciones fisiológicas de un organismo, el sujeto percibe los síntomas de alerta: fiebre, dolor, cansancio, malestar general…

Los virus se diseminan en su hábitat mediante un efecto nocivo multiplicador; afortunadamente, la medicina suele prevenir estos desórdenes mediante el uso de sustancias complejas -ya probadas- que laudan a favor del cuerpo, estimulando su inmunización.

Al comparar estos desórdenes fisiológicos con los existentes en las oficinas del Estado por analogía se observa que, tanto el mecanismo de detección de las enfermedades como su tratamiento, bien podrían homologarse a dichos entes para mejorar su desenvolvimiento cuando en ellos hay agentes que procuran procesos internos insanos, pues al inmunizar a dicha comunidad resulta factible su recuperación.

La democracia es un sistema político que entre otros beneficios defiende la soberanía y los derechos del pueblo a elegir y a controlar a sus gobernantes, es un régimen propicio para erradicar sucesos contaminantes que goza de mecanismos de autodefensa: participación, compromiso y responsabilidad ciudadana.

A todas luces, este síndrome constituye una afección viral de alto riesgo que debe erradicarse rápidamente porque podría terminar en un proceso letal. Cuando las vías institucionales del Estado están altamente corrompidas por innumerables y significativos bacilos, estos pueden extinguir su existencia, y la sociedad, como contrapartida, tendría la propagación del virus destructor sobre su propia libertad.

La inmunización institucional es una sutil manera de prevenir las disfunciones de cualquier Estado bien habido. Comunicarle a la ciudadanía durante su formación civil el conjunto de virtudes que encarcelan a los gérmenes patógenos que atentan contra su libertad y bienestar, es una obligación educativa de cualquier nación que se auto proclame democrática.

Oscar


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