La razón de la sin razón que Miguel de Cervantes cita mágicamente en su obra cumbre, hoy abruma y fastidia a la humanidad; una frase que desmontó del famoso Rocinante del Quijote para subirse al rocín Covid-19 y así poder cabalgar sobre la sociedad global con la nueva razón adquirida: una plandemia que trae nuevos coronavirus para establecer en este planeta un cambio radical, mediante una cofradía de personas e instituciones que según pruebas al canto buscan el dominio productivo con laceración de la muchedumbre sedienta y costosa, aplicándole a ella una inoculación obligatoria portante de microorganismos pestilentes, mediante el uso y abuso de la tecnología de punta que obra en su poder.

De aquí en más el autoritarismo, el terror psicológico, los tapabocas y el confinamiento son parte de los nuevos barrotes que encarcelarán la libertad, la autonomía, la salud y el bienestar de la población mundial. 

Por ahora, las protestas son la mayor defensa de la ciudadanía, pero éstas también les revelan -a viva voz- a sus abusadores, ideas, pensamientos y emociones que ellos no deberían conocer, sí se los desea vencer. 

Quizás entonces la estrategia del silencio, la introspección y descubrir la lealtad y el talento de los demás, lleve a mejor puerto los deseos comunes colectivos; al menos, y visto pragmáticamente, esto resultaría mejor que aquello de congestionar las calles haciendo puro ruido…avisándoles a los insolentes de turno cómo deben presionarnos para que ellos puedan volver a colonizar el mundo.

Oscar


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