Las acciones extremistas buscan la destrucción de un orden dado, expresan resentimiento, frustración, odio, intimidan a la población, testimonian barbarie, siembran terror y asaltan la vida;…pero aun así, frecuntemente la sedición en general suma gente cautivada a sus filas.

Sabido es que el terrorismo desestima el diálogo y el pensamiento individual, ignora el bien común, expresa fanatismo, legitima la barbarie, engaña, tiraniza e intimida a la ciudadanía; sin embargo, estos grupos tienen sus fans, mujeres y hombres que, procedentes de diferentes nacionalidades y extractos sociales y culturales, se unen a los extremistas de su agrado para servirlos sumisamente.

Los sediciosos generalmente actúan en aras de su propio radicalismo sectario, la historia de la Humanidad demuestra las consecuencias de sus acciones y sus resultados estrafalarios en todo tiempo pasado. Ellos son grupos organizados de atropello que se empoderan merced al salvajismo, máxima que prefieren y aplican en su esquema de orden y poder; la violencia, sin duda es su mejor aliada.

Su contraparte: líderes representativos, instituciones gubernamentales y organismos internacionales, en respuesta al accionar del radicalismo internacional, le comunica periódicamente a la ciudadanía su férreo propósito de combatir al extremismo hasta erradicarlo definitivamente. Entretanto la base de todo, la ciudadanía que pasivamente escucha desde larga data a sus “defensores”, permanece en la zozobra conmocionada por actos aberrantes, luchas de poderes y el fracaso de las políticas esgrimidas para su salvaguarda.

Al observarse que una parte importante de la sociedad global carece de los recursos que le garanticen un bienestar apropiado y estable, emergen ciertas obligaciones de los representantes y determinados derechos de los ciudadanos que no se ajustan exactamente al espíritu de los métodos sociales aplicados, al menos, en aquellos sistemas utilizados que deben básicamente privilegiar y defender la vida de la gente y celar por su seguridad y tranquilidad.

La puesta en escena que los hacedores involucrados en este tema le presentan al mundo como resultado de su responsabilidad social y gestión pública, se merece una reacción singular de parte de la gente disconforme con las respuestas recibidas desde los distintos factores de poder.

Quizás una declaración pública y masiva de la ciudadanía global sirva para re-orientar a sus representantes y dirigentes hacia las preferencias sociales que la población en general les demanda asiduamente, pues, tanto los líderes gubernamentales como los cabecillas de los sectores insurgentes han perdido el rumbo Norte-social al que población global pretende arribar.

Al caso, y por la vía que cada persona mejor estime y tenga a su alcance para tal propósito, todo ciudadano comprometido con su comunidad podría manifestarle al mundo sus reales preferencias de sociabilidad: paz, ecuanimidad, convivencia, justicia, libertad y bienestar, o bien sus contrarias: guerra, fanatismo, intolerancia, ilegalidad, esclavitud y desdicha. De esta forma la dirigencia oportuna -convencional o heterodoxa- sabrá perfectamente cuál es el cenit que la sociedad quiere conquistar, y a su hora de conducir, el gobernante de turno deberá emprender sin excusas la senda correcta, o, por el contrario, demostrarle a sus representados que su representatividad sólo es una apariencia más en su trayectoria pública; en ambos casos, el comportamiento del gobernante fungirá de tamiz político y forjará su futuro.

En suma: la ciudadanía en general debe dejar de lado su falta de participación activa sí desea lograr cambios en la sociedad de la cual es parte interesada; para ello, cuenta actualmente con la fuerza, la voz y los medios a su alcance para hacerse escuchar por quienes pretenden representarla; luego, tras los hechos, la gente podrá beneficiarse de las nuevas reglas de juego que abracen a la Humanidad en aras de una convivencia de paz, libertad y bienestar, salvo que la mayoría de sus contemporáneos tenga preferencias contrarias,…o bien decida guardar silencio sobre el particular.

Oscar


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© Publicado en Zapopan, Jalisco. México (octubre 16, 2017) Derechos reservados. Prohibida su reproducción para cualquier finalidad y/o su comercialización sin autorización previa del autor.