Custodiado por árboles, acantilados, la arena y el mar cierta vez tomé consciencia de mi ser; ¡cuál fue mi sorpresa entonces al confirmar que en este mundo todo comienza y termina cerca de uno, …justo al reverso de la propia piel!

Contemplando los detalles que el horizonte me ofrecía, súbitamente una forma difusa me transmitió que, al regresar de mi viaje narrara tal vivencia conforme mis dedos se desplazaran sobre el teclado, sin analizar o corregir conscientemente su redacción. 

Me agrada escribir, …y confieso que suelo anotarme en aquellas tendencias que me relacionan con el desarrollo de la vida y la evolución.

A gusto con la sugerencia recibida decidí crear las próximas líneas sin dejarme influenciar por mi propia razón ni su lógica, sorteando la coreografía montada por los agentes externos que generalmente me circundan. 

Dicho esto, paso al tema dictado por mi percepción interna, un más allá de la vida diaria sin mandatos condicionantes, una opción sin red ni filtros que frenen su manifestación natural.

Es posible sentir la médula real de la vida sí aprendemos a relacionarnos con la esencia que portamos en el propio revés, en la contraparte de nuestro exterior, en la antítesis de esos pensamientos ajenos que forjan nuestra apariencia respondiendo al sentido de pertenencia que acostumbramos a presumir.

Es factible sentirse en paz y en armonía cuando la relación entre la conciencia y la intuición pujan por un espíritu compasivo; una correspondencia inigualable colmada de plenitud y bienestar que basa la concomitancia entre los demás y el propio ser interior.

Hay una mejor calidad de vida, diferente a la que la mayoría de la gente inhala cuando está presa del mundo ilusorio que compra a diario, una cualidad latente desaprovechada a causa de la apariencia irreal que ella misma exhibe a sus pares. Padecer regularmente de insatisfacción personal es el resultado final, a pesar de que la persona triunfe habitualmente en sus quehaceres. Y tal insaciabilidad estimula un comportamiento hostil, acciones de carácter exponencial que entorpecen la convivencia colectiva. 

Los éxitos cotidianos se sienten cuando el bienestar interior está en plenitud. La falta de equilibrio entre el hacer y el sentir del sujeto le genera angustia; sin embargo cuando él se guía por su intuición conquista la fortuna ocasional en armonía, paz y libertad,…sin grandes sobresaltos.

Oscar


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