La frase “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” –atribuida a Arquímedes de Siracusa (287-212 a. C.)- conserva la síntesis de la utilidad que tiene el mecanismo de la palanca y le revela al mundo, de manera sencilla, el alto potencial que guarda la obra que este científico le dejó a la Humanidad en la Antigüedad clásica. Herencia que, en esta ocasión, aprovecharé para manifestar las consecuencias que conlleva el comportamiento viciado de determinados individuos al momento de tener que elegir alternativas de buen cambio, una licencia de obrar que perjudica al bien colectivo privándole a los demás la posibilidad de mejorar la sociedad que los liga.

Los diferentes ámbitos -político, social, militar, religioso, corporativo, etc.- donde la gente participa normalmente, sustentan un determinado orden funcional, dos cuerpos bien definidos: los que conducen y los conducidos, y un sistema o régimen: reglas de juego que permiten el intercambio relacional entre las personas o grupos, cuya norma básica para la toma de decisiones últimamente consiste en adoptar la voluntad de la mayoría representativa.

Al caso, seguidamente imagino sobre un plano social el comportamiento grupal y su resultado final en la toma de decisiones en distintos ámbitos (político, organizacional y demás), aplicando para ello el mecanismo funcional de una palanca. Tengo entonces un punto de apoyo o fulcro donde descansa y opera la barra que servirá para sopesar el equilibrio de las dos esferas contendientes, la de los conductores y la de los conducidos, permitiéndole a dicha barra inclinarse a favor de la esfera que mayor fuerza imponga en tal ocasión.

Una singular palanca de delicado metal es el brazo que determinará al triunfante de esta virtual decisión apoyándose en el fulcro, un triángulo equilátero cuya base es la ética y que, en su altura, un lado está teñido de responsabilidad y el otro de compromiso; cierran el escenario dos esferas: una pequeña bien consolidada y otra enorme, pero desgajada y frágil.

Comienza la prueba. La esfera pequeña, entretanto hostiga y abusa a su adversaria, imprime todo el valor de resistencia de sus componentes al unísono sobre uno de los lados del brazo determinante, muy distante de las cualidades del punto de apoyo pero a escasos centímetros de su ubicación; la otra, retirada del fulcro para que predomine el porte de su masa en la batalla y próxima al extremo opuesto de dicha palanca, vierte en forma dispersa la fuerza potencial que poseen sus integrantes; así y todo, el brazo rector comienza a inclinarse a favor de esta última…pero mientras eso ocurre, un gajo muy grande de la esfera mayor, repleto de sujetos inseguros, rueda desesperadamente hacia el punto de apoyo mientras coquetea con el círculo conductor en busca de rédito personal…y en su rodar pisotea las funciones y valores esenciales del punto máximo donde descansa la palanca para ejercer su ingeniosa y hábil práctica; la ética, la responsabilidad y el compromiso quedan desbaratados y la caída de la barra se inclina a tierra. Ha ganado la pequeña esfera, aquella que gobierna y sólo representa a sus propios intereses catapultando a los integrantes de la esfera mayor a los aires merced al gajo repleto de sus propios integrantes, hoy eventualmente escindidos de tal círculo social.

Ahora, el resultado se discute; pero ya es tarde, en la decisión ese comportamiento humano avieso ha sido gravitante; la gran esfera, a ultranza se debilita y atomiza, sus componentes ya no son parte de una masa uniforme sino simples gotas de lluvia azotadas por el viento. Qué pena…pensar que unidas, ellas podrían formar un charco…o un lago…o quizás el mar…o tal vez mejor un océano, y entonces sí lograr, en cada una de sus etapas consolidadas, los mejores resultados colectivos, esos que sólo las grandes mareas pueden abordar; un objetivo deseable y siempre viable, cuando la gente respeta las expectativas de Arquímedes…y el bien de los demás.

Oscar


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© Publicado en Punta del Este. Uruguay (agosto 8, 2017) Derechos reservados. Prohibida su reproducción para cualquier finalidad y/o su comercialización sin autorización previa del autor.